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sábado, 13 de diciembre de 2008

Rebeliones coloniales

Rebeliones Coloniales, un antecedente a la independencia de España

Durante la colonia en América latina se fueron llevando a cabo una serie de reformas que procuraban mejorar el sistema de recolección de impuestos, estas reformas se volvieron más duras a mediados del S XVII durante la guerra de los siete años entre España e Inglaterra, haciendo más intenso el monopolio en el aguardiente y en el azúcar por todo el territorio colono.

La segunda mitad de ese siglo se caracterizó por grandes alzas en los impuestos de el aguardiente, la caña, la sal, el tabaco y la alcabala; alzas que generaron malestar entre la población de los virreinatos en América, pero fue hasta finales de la década de 1770 cuando se intensificaron estos malestares gracias a aumentos desmesurados en todo lo que se pudiera gravar ya que el 16 de junio de 1779, España declaró la guerra a Inglaterra, que en aquellos momentos libraba una contienda con sus colonias de Norteamérica, las cuales, en lucha por su independencia de la metrópoli, estaban apoyadas por Francia.

Sin embargo, el auxilio de España a los futuros Estados Unidos de Norteamérica provenía más de la necesidad de abatir el poder de Inglaterra en el Nuevo Continente, cuyo triunfo temía, como cabeza que era de un gran imperio en la América central y meridional, que de simpatías por los rebeldes.

Previamente a la ruptura de hostilidades con la Gran Bretaña, España había enviado a Londres una propuesta de mediación en el conflicto (inspirada en la esperanza de recuperar Gibraltar), que en marzo de 1779 fue rechazada por Inglaterra.

Se libró la guerra, y España se vio debilitada en sus colonias, los colonos lo entendieron y decidieron actuar de una forma rápida, buscando, de esta forma, poder llegar a una libertad, o autonomía, que se empezaba anhelar por toda la América Hispana. Estos movimientos fueron sangrientos y violentos, de gran movilización de masas, mostrando que el pueblo es un factor con le que no contaban los Españoles en la puja por el poder con los criollos, además dejaron mucha experiencia para los futuros movimientos independistas, a un costo grandísimo.

En este ensayo miraremos dos casos particulares de revoluciones coloniales, enfocándonos en América del sur: El caso de Tupac Amarú en el Perú y el caso de la insurrección de los comuneros en Colombia, casos que, como todos, fueron bastante seguidos en el tiempo, pero estos dos, sin duda alguna, fueron grandes hechos en la historia, por sus logros y por la gran movilización de masas que lograron, además de poner gran presión en los virreinatos y amenazar con una independencia, siguiendo el ejemplo Estadounidense, temido por los Españoles en sus colonias.


La rebelión de Túpac Amaru

Hubo varios levantamientos en América Latina mucho antes de los periodos de independencia que marcarían definitivamente el destino de las naciones de la misma. Es importante entonces señalar que estos levantamientos que en algunos casos fueron conjuntos y en otros totalmente desconectados de otros procesos, señalaron una verdadera ruta a seguir de los grupos revolucionarios. El caso de Túpac Amaru aunque no fue el único si resulto ser muy importante en esta época tan convulsionada en América Latina.

Túpac Amaru nació en 1738 y como tal descendía directamente del último Inca ajusticiado en 1572. Esto resulto muy importante si se tenía en cuenta que el siglo XVIII llamado “siglo de las luces”, inspiraría en diferentes puntos del planeta numerosos levantamientos contra regímenes opresores y de gran desigualdad social. Túpac Amaru entonces emprendió su lucha contra la tiranía colonial, pero al contrario de lo que en la historia común se dice, no fue un levantamiento armado en primer momento. La rebelión igual que en los comuneros empezó por vías legales, exigiendo derechos consagrados en el consejo de indias y respondiendo así a lo que ellos denominaban el justo rey (Carlos III) contra los corruptos corregidores. El levantamiento así empezó contra el corregidor Antonio Juan Arriaga el 4 de junio de 1780, cuando después de infructuosos intentos por que el visitador le escuchara y el mismísimo consejo de indias en Sevilla (a donde viajo con grandes gastos) no le prestara atención, el levantamiento en armas se haría evidente. Resulta sorprendente entre otras cosas que su esposa Micaela Bastidas, fuera una de las principales generadoras del movimiento revolucionario, demostrando la importancia de la mujer en estos movimientos que se veían como alternativos a la opresión de los gobernantes españoles. El 16 de noviembre de 1780 hace su famoso sitio al Cuzco, y resulta importante porque por vez primera el poder español se veía amenazado en el Perú, y porque Túpac (resplandeciente) Amaru (serpiente) estaba ya dispuesto a tomar el poder.

El virrey Agustín de Jáuregui veía como su poder estaba amenazado y por eso empezó a formar a un numeroso ejército para hacerle frente a la rebelión. También le poder eclesiástico se veía amenazado, pero al contrario de lo que se pensaba en una ocasión en la que se quemaron algunas iglesias de los dominicos, Túpac Amaru decidió donar parte del botín obtenido para restaurar las iglesias quemadas. El sombrero que lucía quería significar su rebeldía a los españoles, y por eso ni su modo de vestir ni mucho menos sus estrategias tenían que parecerse a las de sus enemigos. He ahí uno de los puntos en las cuales las rebeliones sudamericanas se parecían bastante entre sí. El virrey Agustín de Jáuregui aun mas asustado por esta clase de comportamientos de Túpac Amaru decidió tomar acciones al respecto, y decidió fortalecer la ciudad del Cuzco para no sufrir un asedio como el de noviembre de 1780. Túpac Amaru que tenía espías en el bando español, se entero de esta estrategia y decidió avanzar con sus soldados (en su mayoría indígenas) hacia el sur, para no tener que enfrentar directamente a los grandes ejércitos de Buenos Aires y Perú.

Entre 20 mil y 22 mil indígenas armados tenía el ejercito de Túpac Amaru en 1780, y ya para el 2 de enero de 1781 cuando se intento hacer el segundo sitio al Cuzco, había ascendido a 40 mil indígenas rebeldes. Esto claramente demuestra el poder de concentración que tenia Túpac Amaru frente a otros líderes, y más aun frente a un poder que no se veía como una representación de ningún interés popular.

Un ejército pobremente armado no puede resistir mucho tiempo, y así sean muchos más y con más ganas de luchar, la pelea queda muy difícil de ganar. Y esto fue lo que ocurrió con Túpac Amaru, ya que el mismo veía como un pequeño reducto de ejércitos españoles podía derrotar a un ejército superior en número como lo era el suyo, pero que no estaba entrenado para el manejo de las armas. Aun así la tiranía local se haría notar con los métodos de tortura a los que se sometía a los rebeldes, a Túpac Amaru se le obligo a ver como ajusticiaban a su familia, así como también fue sometido a un desmembramiento con 4 caballos, del cual valerosamente se salvaría y resistiría, y aunque este método no funcionó el miedo del corregidor José del valle y del traidor Francisco Santa Cruz por una posible venganza, se decidió decapitar a Túpac Amaru para ponerlo en una pica en diferentes pueblos y así atormentar a la población local.

Posteriormente su medio hermano así como su sobrino seguirían con la lucha revolucionaria pero al igual que Túpac morirían pronto ajusticiados por las duras luchas contra los levantamientos en América Latina, que aunque España y Francia apoyaron la independencia de Estados Unidos, no estaban dispuestos a tolerar lo mismo de parte de los estados bajo su dominio. Túpac Amaru entonces si sirvió de referencia para otros movimientos revolucionarios como el de los comuneros en la Nueva Granada, así como uno de los precursores de la independencia de las colonias de España.

La rebelión de los comuneros

En Colombia pocos meses después de la muerte de Tupac Amarú y con el contexto antes expuesto en el virreinato de Nueva Granada, siendo Virrey Manuel Antonio Flores, no escapaba de los incrementos en los impuestos de la sal, el tabaco, el juego y el aguardiente principalmente. Encargado de recaudar estos impuestos, viaja en 1778 desde España el oidor Juan Francisco Gutiérrez de Piñeros, personaje poco querido en el común de la gente por su propósito en la Nueva Granada.

Este cobro causo escándalo en la mayoría de las personas, y, sobre todo, en el norte del virreinato ya que esta era una zona jugadora, fumadora y tomadora (más que el promedio de ese entonces), a lo cual el 22 de octubre de 1780 se presentan los primeros levantamientos en Simacota, Mogotes y luego en Charalá, todos estos en la provincia de Socorro en Santander; este hecho se esparció por toda la provincia de Socorro y fue el 16 de Marzo de 1781 cuando el pueblo no aguantó más y empezó una serie de revueltas, en un principio liderada y protagonizada por gente pobre, pero después personas mejor ubicadas se hicieron participes y lideraron el movimiento, factor que es único y particular de esta rebelión, ya que en el resto de América del Sur, donde hubo revolución, los principales protagonistas eran los indígenas y gente pobre; el movimiento de los comuneros, llamado así porque de éste hacían parte los comunes de la provincia de Socorro, se hizo de líderes criollos como José Antonio Monsalve, Salvador Plata, J. Antonio Estévez, Francisco Rosillo y quien hiciera de líder militar Juan Francisco Berbeo.
Una vez reunidos y organizados se acordó viajar a Santa Fe para hacer escuchar sus peticiones al Virrey, durante su viaje los comuneros reciben nuevos adeptos alcanzado a sumar 20.000 personas que no aguantaban más esta situación de altos impuestos y demás abusos; frente a esta situación el oidor José Osorio lideró un ejercito de 200 hombres que buscaría hacerle frente y hacerlos volver a sus tierras, salieron a encontrarlo y se toparon con ellos en el puente real (hoy puente nacional), donde Osorio vio como sus hombres se cambiaban de bando o huían despavoridos al ver tanta gente.
Fortalecidos por esta victoria siguieron su camino y en Nemocón se unieron con el cacique Ambrosio Pisco, impregnado de la lucha de Tupac Amaru lo que asustó a los líderes en Santa Fe y salieron a su rápido encuentro en Zipaquirá, encargado de esta tarea estaba el Arzobispo Caballero y Góngora junto con otros, quienes se sentaron a negociar unos acuerdos que fueron consignados en las capitulaciones allí firmadas.

En dichas capitulaciones los Neogranadinos pretendían eliminar o reducir los impuestos que se habían instaurado en el virreinato referente al aguardiente, el juego, el tabaco y la sal, principalmente. Además de esto, los criollos exigieron más oportunidades en los cargos públicos, privilegiados sólo para los españoles y, por último, exigieron perdón y olvido para todos aquellos que participaron en las revueltas.

Aunque estas capitulaciones fueron aceptadas por la comisión que los atendió, fueron desconocidas y rechazadas por el virrey quien argumentó que estas capitulaciones no se podían tomar en serio ya que habían sido obligadas a firmar bajo presión, en consecuencia de esto José Antonio Galán, único líder popular, decidió levantarse otra vez, siguiendo derecho en Santa Fe hasta Mariquita, donde fue capturado y sentenciado luego de varias batallas; junto con Isidro Molina, Lorenzo Alcantuz, y Manuel Ortiz, quienes fueron condenados a sendas sentencias. Las sentencias se generalizaron por todo el virreinato, a los pobres les daban sentencias más duras mientras que a los adinerados y terratenientes les daban sentencias laxas como multas.
Aunque en otras regiones hicieron el intento de levantarse como lo hicieron los comuneros de Socorro no lo lograron, pero la semilla contra el español estaba serrada y había la prueba de que se podía vencer, sobre todo aprovechando el difícil momento del imperio español.

Conclusiones
Es difícil determinar en qué medida estos levantamientos pudieron ser utilizados posteriormente en revueltas de América latina, pero no se puede negar el valor de las mismas. Digo que es difícil determinar, porque en la historia como en cualquier otra ciencia social, es muy posible que las cosas se hubiesen dado de una u otra manera. Lo que si queda claro es que estas rebeliones populares, se dieron primero bajo los parámetros legales que permitía la ley. No se puede negar que estos parámetros en muchos casos fueron engorrosos, costosos e ineficaces (caso de Túpac Amaru en su viaje a España) o desechados y destruidos (caso Los comuneros y cuando Manuela Beltrán rompe el famoso edicto). La arenga popular que decía “Viva el rey, fuera el mal gobierno” ejemplificaba claramente lo que era nuestra época colonial. Había un profundo respeto por las instituciones, pero más que el yugo español, había tras de sí una inconformidad hacia los dirigentes.
Aunque los levantamientos fueron de corta duración, los hechos introdujeron nuevas ideas políticas dirigidas a legitimar el movimiento social, entre las cuales se encuentran el de la soberanía popular que se evidenciaría en los hechos políticos de la región. Estos efectos también se evidenciarían durante el siglo XIX, pues fue durante este periodo en el cual se arraigó la idea de una libertad económica ilimitada, conforme a una economía fundamentada en la producción centrada en muy escasas mercancías de carácter exportable y de un comercio que dependiente de ellas: el liberalismo económico encontró por estas razones en Santander y en sus tierras que se caracterizaban por su fertilidad, condicionando el ejercicio de la política pública y los movimientos sociales.
La rebelión de Tupac Amarú coloco de manifiesto el descontento que existía por la imposición de las reformas fiscales y la corrupción en los funcionarios (corregidores). A consecuencia de esto los repartos así como el sistema de corregimientos serían abolidos. En 1787 se crearía la audiencia del Cuzco, respondiendo a una demanda por una eficaz administración de justicia local. La rebelión es reconocida en América Latina, por ser el primer levantamiento además de ser un antecedente en la liberación de los esclavos, ya que Amarú promulgó su famoso “Bando de Libertad”. Tanto el levantamiento de los comuneros como el de Túpac Amaru serian reconocidos por su valor tiempo después, ya que los independistas del siglo XIX estarían más influenciados por la revolución francesa (1789) que por los movimientos de ascendencia indígena o popular, en el imaginario local del pueblo, los levantamientos se vieron como algo “posible”, y algunos de los lideres que habían apoyado estos levantamientos formarían parte fundamental del movimiento revolucionario de principios del siglo XIX, ya que creían que la libertad estaba aun por encima de la ideología promulgada. Incluso aún en las arengas de 1810 en Colombia, se seguía vitoreando el “Viva el rey, fuera el mal gobierno”.


Bibliografía


VALCARCEL Carlos, Rebeliones Coloniales Sudamericanas, 1982, Fondo de Cultura económica, México.

AGUILERA Mario, Los comuneros: guerra social y lucha anticolonial, 1985, Bogotá.

ARCINIEGAS Germán, Los comuneros, 1975, Bogotá.

WIKIPEDIA http://es.wikipedia.org/wiki/Insurrecci%C3%B3n_de_los_comuneros

WIKIPEDIA
http://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%BApac_Amaru_II

SAEZ Ángel, España y la guerra contra Inglaterra entre 1779 y 178, 2007, España

3 comentarios:

Emiliano Orlando dijo...

América Latina es la región de las venas abiertas.



Saludos,

Orlando.

Andrés Lizarazo dijo...

Que tan rapido olvidamos nuestra historia, aun somos herederos de nuestros heroes de antaño, los mismo que aplaudieron cuando llegaron en 1816 los españoles de nuevo. ¿Acaso no vemos que hubo muchos que lo intentaron antes?

soler679 dijo...

Qué hay de cierto en que al cacique Ambrosio Pisco lo acompañó en el presido un sobrino?